Παρασκευή, 30 Οκτωβρίου 2009

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Peter Paul Rubens ( Bélgica, 1577 - 1640):
Sócrates y Alcibíades

Τρίτη, 20 Οκτωβρίου 2009

ΑΛΚΙΒΙΑΔΗΣ Η΄ ΠΕΡΙ ΑΝΘΡΩΠΟΥ ΦΥΣΕΩΣ 2

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José Aparício (España, 1773 — 1838)
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Introducción (2)
Hay un prólogo (103a-124b) que nos presenta un Alcibíades jovencísimo, de veinte años apenas cumplidos, en una escena que pudo desarrollarse en el año 430 lo más tarde. Sócrates se presenta de entrada como el auxiliar indispensable en las ambiciones políticas del joven, a quien no pueden bastarle sus privilegios naturales ni la posición social de que disfruta. Para dar consejos a la asamblea del pueblo, se necesitan conocimientos precisos. Para ello hay que tener un maestro y conciencia de la propia ignorancia. Alcibíades sólo ha frencuentado maestros de gramática, cítara y lucha: ¿podrá tomar la palabra en temas de guerra y paz, y en general los que interesan a la ciudad? Para preciar, Sócrates le da una lección de método: las guerras surgen de un disentimiento sobre lo husto y lo injusto, cuyo conocimiento hay que tener. Alcibíades reconoce su ignorancia. Para justificar la turbación del joven, Sócrates aclara que hay dos clases de ignorancia: una consiste en no saber algo y darse cuenta de ello; la otra consiste en no saber lo que en realidad no se sabe. Es esta última la que produce la confusión del alma y los errores de comportamiento. Es tanto más importante en cuanto que afecta a los temas más graves (tá mégista). Es el mal de la mayoria de los políticos de la época, con muy pocas excepciones, Pericles entre ellas. Alcibíades toma al pie de la letra esta afirmación de Sócrates y dice que si los hombres políticos de Atenas conviven con esta misma ignorancia (amathía), poco importa que él se instruya (manthánein) ni se ejercite (askeîn), pues los superará a todos con sus aptitudes naturales (phýsis).
Sócrates le hace ver que las únicas riquezas que los griegos pueden hacer prevalecer son la aplicación y la ciencia (epiméleia te kai sophía). Se enfrentan dos realidades: por una parte, la ciencia (téchne o sophía) objeto de aprendizaje (manthánein), y el interés (epiméleia) necesario para adquirirla y ejercerla (askeín); por otra partes, la phýsis, conjunto de disposiciones personales del alma y del cuerpo, que se adquieren al nacer y pueden mejorarse con la educación (trophé kaí paideía) y que desempeñan un papel en la adquisición de la virtud.
Paralelamente se enfrentan dos sistemas educativos; en ambos se reconoce el papel importante que deben desempeñar los educadores. Mientras que los persas y espartanos dan particularmente crédito a la phýsis, Sócrates pone émphasis sobre todo en una téchne que hay que inculcar. Sócrates piensa que el hombre que verdaderamente sabe es el que vive en armonía con sus conocimientos. Su téchne es también una sophía en el sentido moral. La segunda parte de diálogo, donde empieza la mayéutica, precisa la naturaleza del objeto.

Platón: Alcibíades I o Sobre la naturaleza del hombre en Diálogos VII. Dudosos, apócrifos, cartas (Gredos, 1992)
Trad.: Juan Zaragoza y Pilar Gómez Cardó

Σάββατο, 10 Οκτωβρίου 2009

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Anton Petter (Austria, 1781-1858):
Sócrates y Alcibíades