Σάββατο, 30 Μαΐου 2009

ΑΛΚΙΒΙΑΔΗΣ 9

Image Hosted by ImageShack.us
Michele de Napoli (Italia, 1808-1892): Muerte de Alcibíades

Regreso a Atenas, destitución y muerte
Regreso a Atenas
Fue en el período subsiguiente a estos éxitos que Alcibíades resolvió al final regresar a Atenas en la primavera de 407 a. C. Como consecuencia de sus victorias recientes, Alcibíades fue extremadamente cuidadoso en su regreso, consciente de los cambios en el gobierno, los cargos que aún lo preocupaban todavía, y el gran perjuicio que había causado a Atenas. Por lo tanto, Alcibíades, en lugar de ir directo a casa, fue a Samos primero para recoger 20 naves y continuó con ellas hasta el golfo Cerámico donde recaudó 100 talentos. Navegó finalmente hasta Gitión para hacer averiguaciones, en parte sobre los preparativos de los espartanos allí, y en parte sobre los sentimientos en Atenas sobre su regreso. Sus averiguaciones le aseguraron que la ciudad estaba dispuesta a reconciliarse con él y que sus amigos íntimos le urgían a que regresara.
Por lo tanto, finalmente navegó hasta el Pireo donde la multitud se había reunido deseando ver al famoso Alcibíades. Entró en el puerto lleno de miedo, hasta que vio a su primo y otros de sus amigos y conocidos, que le invitaron a que atracara. Al llegar a tierra fue recibido con una bienvenida triunfal. Sin embargo, algunos vieron un mal presagio en el hecho de que había regresado a Atenas cuando en plena celebración de la ceremonia de los Plinterias (la fiesta donde la antigua estatua de Atenea se limpiaba). Éste era considerado como el día más desafortunado del año para emprender algo de importancia, y sus enemigos tomaron nota de esto y lo tuvieron presente para una futura ocasión.
Todos los procesos penales contra él fueron cancelados y los cargos de blasfemia fueron oficialmente retirados. Alcibíades fue capaz de hacer valer su piedad y aumentar la moral ateniense dirigiendo la procesión solemne a Eleusis (para la celebración de los misterios de Eleusis) por tierra por primera vez desde que los espartanos habían ocupado Decelia. Durante los años anteriores la procesión había sido reemplazada por un viaje por mar, pero ese año Alcibíades utilizó un destacamento de soldados para escoltar la procesión tradicional. Sus bienes le fueron devueltos y la ecclesia le eligió general (estratego) con poderes exclusivos en tierra y mar.
Derrota de Notio
En 406 a. C. Alcibíades salió de Atenas con 1.500 hoplitas y 100 barcos. Fracasó al tomar Andros y luego fue a Samos. Después se trasladó a Notio, para vigilar más de cerca a la flota enemiga estacionada en Éfeso. Mientras tanto Tisafernes había sido reemplazado por Ciro (un pariente de Darío II de Persia) quién decidió ayudar a los peloponesios económicamente. Estos nuevos ingresos empezaron a atraer a desertores de los atenienses hacia la marina espartana. Además, los espartanos habían reemplazado a Míndaro por Lisandro, un almirante muy capaz. Estos factores permitieron el rápido crecimiento de la flota peloponesia a expensas de la ateniense. En busca de fondos y necesitando forzar otra batalla decisiva, Alcibíades dejó Notio y navegó para ayudar a Trasíbulo en el asedio de Focea. Alcibíades era consciente de que la flota espartana estaba cerca, así que dejó casi ochenta barcos para vigilarlos bajo el mando de su timonel personal, Antíoco, a quien había dado órdenes expresas de no atacar. Antíoco desobedeció estas órdenes y se esforzó por involucrar a Lisandro en una batalla imitando las tácticas usadas en Cícico. La situación en Notio, sin embargo, era radicalmente diferente a la de Cícico; los atenienses no poseían el elemento sorpresa, y Lisandro había estado bien informado de las características de la flota enemiga a través de los desertores. Tras un súbito ataque espartano, el barco de Antíoco fue hundido y Antíoco mismo murió; el resto de barcos de señuelo fueron perseguidos precipitadamente mientras regresaban a Notio, donde la fuerza ateniense principal fue cogida desprevenida por la llegada repentina de toda la flota espartana. En la lucha que tuvo lugar a continuación, Lisandro obtuvo una victoria total. Alcibíades regresó e intentó desesperadamente contrarrestar la derrota de Notio anotándose otra victoria, pero Lisandro no podía ser compelido a atacar la flota otra vez.
Al final, la responsabilidad de la derrota recayó sobre Alcibíades y sus enemigos aprovecharon la oportunidad para atacarle y desposeerle del mando, aunque algunos eruditos modernos creen que Alcibíades fue injustamente culpado por el error de Antíoco. Diodoro comenta esto. Además de su error en Notio, Alcibíades fue licenciado por las falsas acusaciones interpuestas contra él por sus enemigos. Según Anthony Andrewes, catedrático de historia antigua, las exageradas esperanzas producidas por sus éxitos del verano previo había creado un elemento decisivo para su caída. Por consiguiente, Alcibíades se condenó al exilio. Nunca más regresó a Atenas, navegó al norte, a los castillos del Quersoneso tracio, que había asegurado durante su estancia en el Helesponto. Las implicaciones de la derrota eran graves para Atenas. Aunque la derrota había sido menor, ocasionó el retiro no sólo de Alcibíades sino también de sus aliados como Trasíbulo, Terámenes y Critias. Éstos eran probablemente los comandantes más capaces que Atenas tenía en esa época y su retiro ayudaría a la rendición ateniense solamente dos años después de su completa derrota en Egospótamos.
Muerte
En los acontecimientos previos a la batalla de Egospótamos, aunque Alcibíades ya no estaba al mando, en el último hecho atestiguado de su carrera, intentó, inútilmente, advertir a los estrategos atenienses del desastre que se avecinaba: la flota estaba estacionada en una playa, en un sitio estratégicamente desventajoso y lejos de cualquier ciudad donde encontrar provisiones. Les aconsejó, ya que se aprovisionaban en Sestos, que trasladaran allí la flota, donde además disponían de un puerto. Diodoro, sin embargo, no menciona este consejo, arguyendo que Alcibíades ofreció ayuda a los generales a cambio de una parte del mando. En cualquier caso, los generales atenienses "pensando que en caso de derrota podrían ser considerados culpables y que en caso de victoria podría serle atribuida a Alcibíades", le mandaron marcharse. Días después la flota sería aniquilada por Lisandro.
Después de la batalla de Egospótamos, Alcibíades cruzó el Helesponto y se refugió en Frigia, con el objeto de conseguir la ayuda de Artajerjes contra Esparta. Pero los espartanos indujeron a Farnabazo a que lo dejara apartado. Según Plutarco, Lisandro envió a un representante a Farnabazo para que enviara a su hermano a Frigia donde Alcibíades estaba viviendo con su amante, Timandra. En 404 a. C., cuando estaba a punto de salir hacia la corte persa, su residencia fue rodeada e incendiada. Viendo que no tenía ninguna oportunidad de escapar se lanzó precipitadamente sobre sus asesinos, daga en mano, y murió acribillado por una lluvia de flechas.
Según Cornelio Nepote, Timandra "cubrió el cuerpo de Alcibíades con su propio vestido y lo incineró muerto, con las mismas llamas del incendio de la casa ".
Según otras fuentes ni Lisandro ni Farnabazo fueron culpables de la muerte de Alcibíades sino él mismo, pues sedujo a una joven, cuyos airados hermanos incendiaron la casa de Alcibíades, y le mataron con sus arcos cuando intentaba escapar del fuego. (es.wikipedia.org)

Τετάρτη, 20 Μαΐου 2009

ΑΛΚΙΒΙΑΔΗΣ 8

Image Hosted by ImageShack.us.

Batallas de Abidos y Cícico
Alcibíades fue restituido por el "régimen intermedio" de los Cinco Mil, el gobierno que sucedió al de los Cuatrocientos en 411 a. C., pero es más probable que esperara, en realidad, hasta 407 a. C. para regresar a la ciudad. Plutarco nos dice que, aunque su restitución ya había sido aprobada en la moción de Critias, un aliado político suyo, Alcibíades decidió volver con honores. Por otro lado, si bien éste era indudablemente su objetivo, era de nuevo simplemente un medio para conseguir un fin: evitar el juicio a su regreso a Atenas.
El siguiente rol importante que llevaría a cabo en la guerra ocurriría en la batalla de Abidos. Alcibíades se había quedado retrasado en Samos con una pequeña fuerza, mientras Trasíbulo y Trasilo condujeron la mayor parte de la flota al Helesponto. Durante este período, Alcibíades consiguió recaudar dinero de Caria y la zona vecina, con el cual podía pagar a los remeros y lograr su favor. Después de la victoria ateniense en Cinosema, ambas flotas convocaron a sus barcos de los alrededores del Egeo y se reunieron para lo que podría ser una próxima batalla decisiva.
Mientras Alcibíades aún estaba de camino, las dos flotas chocaron en Abidos, donde los peloponesios habían establecido su principal base naval. La batalla estuvo igualada y se desencadenó con furia mucho tiempo, pero la balanza se inclinó hacia los atenienses cuando Alcibíades arremetió en el Helesponto con 18 trirremes. El sátrapa persa Farnabazo, que había reemplazado a Tisafernes como patrocinador de la flota peloponesia, había desplazado su ejército de tierra a la orilla para defender las embarcaciones y los marineros que habían varado sus barcos. Solamente la ayuda del ejército persa y el navegar de noche salvó a la flota peloponesia de la completa destrucción.
Poco después de la batalla, Tisafernes había llegado al Helesponto y Alcibíades dejó la flota en Sestos para reunirse con él, llevándole regalos y esperando una vez más intentar ganarse al gobernador persa. Evidentemente Alcibíades había juzgado mal su prestigio con el sátrapa, y fue arrestado a su llegada. Al cabo de un mes se liberaría y retomaría el mando. Ahora era obvio, sin embargo, que no tenía ninguna influencia con los persas, por lo que desde ahora su autoridad dependería de lo que en realidad pudiera lograr en lugar de lo que prometiera hacer.
Después de una pausa de varios meses en la que los peloponesios construyeron nuevas embarcaciones y los atenienses sitiaron ciudades y recaudaron dinero en todo el Egeo, la siguiente batalla naval tuvo lugar la primavera de 410 a. C. en Cícico. Alcibíades había sido obligado a navegar desde Sestos a Cardia para proteger su pequeña flota de la reconstruida armada peloponesia, pero tan pronto como se reunió ahí la flota ateniense completa, sus comandantes lo llevaron a Cícico, donde los atenienses localizaron que Farnabazo y Míndaro, el comandante de la flota peloponesia, estaban tramando su próximo movimiento juntos. Oculta por la tormenta y la oscuridad, la fuerza ateniense combinada llegó a las inmediaciones sin ser descubierta por los peloponesios. En ese momento los atenienses idearon un complot para sacar al enemigo a la batalla. Según Diodoro de Sicilia, Alcibíades avanzó con una pequeña escuadra para sacar a los espartanos de la batalla, y, después de engañar a Míndaro con este truco, las escuadras de Trasíbulo y Terámenes llegaron para reunirse con él, cortando la retirada espartana.
La flota espartana sufrió graves pérdidas en la huida, y llegó a la orilla con los atenienses pisándoles los talones. Las tropas de Alcibíades, conduciendo la persecución ateniense, atracaron e intentaron llevar las embarcaciones espartanas mar adentro. Los peloponesios lucharon para impedir que sus barcos fueran remolcados, y las tropas de Farnabazo acudieron en su ayuda. Trasíbulo desembarcó su propia fuerza para aliviar temporalmente la presión sobre Alcibíades, y mientras tanto ordenó a Terámenes que se uniera a las fuerzas de tierra atenienses cercanas y que las trajera para reforzar a los marineros y al ejército naval en la playa. Los espartanos y los persas, abrumados por la llegada de múltiples fuerzas desde varias direcciones, fueron derrotados y ahuyentados, y los atenienses capturaron todas los barcos espartanos que no fueron destruidos. Una carta enviada a Esparta por Hipócrates, vicealmirante bajo Míndaro, fue interceptada y llevada a Atenas; decía lo que sigue: "Los barcos están perdidos. Míndaro ha muerto. Los hombres están hambrientos. No sabemos qué hacer". Poco tiempo después, Esparta hizo una petición de paz, pero sus términos fueron rechazados por los atenienses.
Éxitos militares adicionales
Después de su victoria, Alcibíades y Trasilo empezaron el asedio de Calcedón en 409 a. C. con unas 190 naves. Aunque incapaz de conseguir una victoria decisiva o inducir a que la ciudad se rindiera, Alcibíades fue capaz de ganar una pequeña batalla táctica terrestre fuera de las puertas de la ciudad y Terámenes concluyó un acuerdo con los calcedonios. Más tarde concluyeron una alianza temporal con Farnabazo, que aseguró algo del mucho dinero necesitado en forma urgente por el ejército, pero a pesar de esto Alcibíades se vio obligado a partir en búsqueda de más botín para pagar a los soldados y remeros de la flota.
En busca de estos fondos viajó al Quersoneso Tracio y atacó Selimbria. Conspiró con un partido proateniense dentro de la ciudad y ofreció a los selimbrios términos razonables a la vez que impuso una estricta disciplina para que viesen que estaban bajo vigilancia. No causó daño alguno a la ciudad, sino que simplemente tomó una cantidad de dinero de ella, puso una guarnición dentro y partió. Una evidencia epigráfica indica que los selimbrios entregaron rehenes hasta que el tratado fuera ratificado en Atenas. Su acción es juzgada como hábil por los historiadores, debido a que ahorró tiempo, recursos, y vidas y aun así consiguió completamente su objetivo.
Desde aquí Alcibíades se unió al sitio de Bizancio al mismo tiempo que Terámenes y Trasilo. Una parte de los ciudadanos de la ciudad, desmoralizada y hambrienta, decidió entregar la ciudad a Alcibíades en términos similares a los que los selimbrios habían recibido. Al aceptar, por la noche los defensores dejaron sus puestos y los atenienses atacaron la guarnición peloponesia de la ciudad y a los barcos del puerto. La parte de ciudadanos que se mantuvo leal a los peloponesios pelearon tan salvajemente que Alcibíades hizo pública una declaración en mitad de la lucha en la que garantizaba su seguridad, con lo que logró persuadir al resto de ciudadanos de unirse a los atenienses contra la guarnición peloponesia, que fue casi totalmente destruida. (es.wikipedia.org)

Κυριακή, 10 Μαΐου 2009

Image Hosted by ImageShack.us
Agostino Veneziano (Italia, 1490-1540) :
Alcibíades