Πέμπτη, 10 Μαρτίου 2011

ΣΩΚΡΑΤΗΣ 20

Kristian Zahrtman (Dinamarca, 1843-1917):
Sócrates y Jantipa
.
9. Tenía ánimo para sufrir a cuantos lo molestaban y perseguían. Amaba la frugalidad en la mesa, y nunca pidió recompensa de sus servicios. Decía que «quien come con apetito, no necesita de viandas exquisitas; y el que bebe con gusto, no busca bebidas que no tiene a mano». Esto se puede ver aún en los poetas cómicos, los cuales lo alaban en lo mismo que presumen vituperado. Así habla de él Aristófanes:

¡Oh tú, justo amador de la sapiencia,
cuán felice serás con los de Atenas,
y entre los otros griegos cuán felice!
Y luego:

Si memoria y prudencia no te faltan,
y en las calamidades sufrimiento,
no te fatigarás si en pie estuvieres,
sentado, o caminando.
Tú no temes el frío ni la hambre,
abstiéneste del vino y de la gula,
con otras mil inútiles inepcias.

Amipsias lo pinta con palio, y dice:

¡Oh Sócrates, muy bueno entre los pocos,
y todo vanidad entre los muchos!
¡Finalmente, aquí vienes y nos sufres!
Ese grosero manto
¿de dónde lo tomaste?
Esa incomodidad seguramente
nació de la malicia del ropero.

Por más hambre que tuviese, nunca pudo hacer de parásito. Cuánto aborrecía esta vergonzosa adulación lo testifica Aristófanes, diciendo:

Lleno de vanidad las calles andas,
rodeando la vista a todas partes.
Caminando descalzo, y padeciendo
trabajos sin cesar, muestras no obstante
siempre de gravedad cubierto el rostro.

Sin embargo, algunas veces se acomodaba al tiempo y vestía con más curiosidad, como hizo cuando fue a cenar con Agatón: así lo dice Platón en su Convite.

10. La misma eficacia tenía para persuadir que para disuadir; de manera que, según dice Platón en un Discurso que pronunció sobre la ciencia, trocó a Teeteto de tal suerte, que lo hizo un hombre extraordinario (8). Queriendo Eutrifón acusar a su padre por haber muerto a un forastero que hospedaba, lo apartó Sócrates del intento por un discurso que hizo concerniente a la piedad. También hizo sobrio a Lisis con sus exhortaciones. Tenía un ingenio muy propio para formar sus discursos según las ocurrencias. Redujo con sus amonestaciones a su hijo Lamprocles a que respetase a su madre, con la cual se portaba duro e insolente, como refiere Jenofonte. Igualmente que removió a Glaucón, hermano de Platón, de meterse en el gobierno de la república según pretendía, para lo cual era inepto; y, por el contrario, indujo a Cármides a que se aplicase a él, conociendo era capaz de ejecutarlo.

Diógenes Laercio: Vida de los filósofos más ilustres. Sócrates


(8) La frase griega es: ένθεσν αχέμψε , lo volvió divino, o deificado: ένδεος significa aquél en que está Dios.

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